domingo, 26 de julio de 2009

Vivir de o por los defectos


Recuerdo una de tantas veces en las que mi mamá se empeñaba en que en casa todo fuera perfecto; “no peleen”, “los hermanos no pelean”; “no griten, en las familias no se grita”; “no salgan tanto, es peligroso”, NO, NO, NO… como hijo sándwich me causaba mucho malestar esa situación, estar entre el hermano mayor y la hermana menor, dos ondas de choque. Era de verdad un pandemónium. Hasta que un día me armé de valor y dije a mi mamá que más sufría ella empeñándose en que fuéramos una familia perfecta, en la que no se peleara, en la que no se gritara, en la que todos fuéramos sumisos, que aceptarnos con esos pequeños o insignificantes defectos. Además, ¿en cuál familia no hay conflictos? Difícilmente existiría una. Los conflictos son parte de la familia, SON-NORMALES. Los defectos en las personas son hasta cuestiones que las hacen únicas, que sin éstos no sería la persona. Lo que es un defecto para muchos, para mi podría representar el toque de perfección en alguien.


No es menester ahora hablar de relaciones familiares, pero sí que este relato les ilustre una situación muy común que sucede sea en las parejas, en los amigos, en el trabajo, en la familia, los defectos en la personas. ¿Vivimos de o con los defectos? En tono jocoso, hay quien llama sus parejas “el defecto”: ¿“Has visto al defecto de Fulano?”


El título del artículo refleja por lo menos dos situaciones o puntos de vista en los que las personas, en relaciones, pueden basar sus actitudes hacia el defecto. Tenemos el tipo que vive solo para magnificar los defectos que tiene una persona “Qué mal hablas, no bailas, no eres afectuosa/afectuoso”. Es decir, vivir para martillar la vida de quien no cumpla con ese prototipo de persona que los otros quieren. Empeñarse en crear, en establecer un modelo de relación, como si eso estuviera escrito en libros o manuales es una situación frustrante, no solo para quien está en el blanco, sino también para el que se empeña en exigir, o martillar, ya que al no ver realizados sus propósitos se llena de ansiedad. Es cierto que hay estrategias para mejorar, pero estas deben estar enfocadas hacia intereses y necesidades de los involucrados.


La otra situación o cara de la moneda son quienes viven con los defectos, un punto algo polémico. En este apartado pudiéramos distinguir dos vertientes. Si usted es de los que vive con los defectos, sean suyos o de su pareja, amigo o empleado, pudiera actuar de la siguiente forma: “Bueno, yo vivo con los defectos de Mario, él es muy impuntual en las reuniones, Mario toma mucho alcohol, Mario es apostador compulsivo, Mario no aporta dinero a la casa”. En este caso, debemos revisar, ya que este tipo de situaciones, más que defectos son conductas desadaptadas, que tarde o temprano desencadenarán una situación mayor. Imagínense, una junta importante y Mario es el encargado de cerrar una cuenta importantísima para la empresa y no llega sino dos horas luego. En este aspecto hay mucho en riesgo, el futuro de una empresa, de un capital, de una familia. Más que vivir con eso, hay que intervenir. El hecho de vivir con los defectos no significa que vamos a solapar actitudes desadaptadas.


El otro lado de vivir con los defectos sería ilustrado en la siguiente situación: tiendo a ser muy serio, hay quienes se empeñan en que debo suavizar mis expresiones, otros que no. Esos a quienes no les importan, viven con esa situación, aunque para nada yo la considere un defecto. Que seamos testarudos puede ser positivo, nos empeñamos en que todo salga bien, somos a veces controladores. Las cosas en la justa medida no hacen o no deben causar malestar. Recuerdo que en el carro de un amigo hay música de todo tipo. Ni a su novia ni a las amigas de ésta, les gusta el vallenato ni las rancheras, no es que a él le fascine el vallenato, sí las rancheras. Su novia tiene una actitud bastante asertiva y comprensiva; cuando las amigas piden a ésta pasar las canciones la novia afirma que no es justo, que si a él le gustan sus vallenatos y rancheras, deben aceptarlo, pues es feliz con esas canciones. Una clave entonces sería la tolerancia y comprensión.


Los defectos, como mencioné arriba, son aspectos algo polémicos y a la vez relativos. ¿Quién decide qué es un defecto o qué no lo es?, ¿Cuándo estar alerta?, ¿Qué podemos hacer? Bueno, con la lectura espero que puedas responder estas preguntas.

Me despido deseándoles felicidad, paz y plenitud a sus vidas

Atentamente
Linoel
Próximamente, “El síndrome cachorrillo en las relaciones de pareja” y “Los cambios del y por el amor”

viernes, 24 de julio de 2009

No siempre es depresión

"La libertad está en nosotros mismos"

Un a amigo una vez me cuenta: "Ahora si soy felíz y sobre todo libre"... "Este año si bailaré bastante..."..."Renovaré mi ropa"...AHORA AHORA....Su lenguaje en ese momento estaba impregnado en el "ahora". Antes no era felíz ni libre, antes no bailaba, antes tenía ropa que no le gustaba...Pero yo resumo esto en una frase "ANTES TENÍA UNA NOVIA CON LA QUE YA NO ERA FELÍZ". Seguramente no les parecerá nada del otro mundo escuchar esto.Todos en algun momento hemos sentido que una amiga o amigo tiene un novio o novia que no nos gusta pues tendemos a pensar "que no la o lo hace felíz". O peor aún, tuvimos alguna vez o aun tenemos una novia o novio con el que no somos felices ni nos sentimos libres, con el o la -o por el o por la que no bailamos. Caramba, preste atención a lo que les voy, ¿QUIÉN LO OBIGA A USTED A ESTAR EN ESA SITUACIÓN?Tómese unos minutos para pensar en eso...Salvo que estemos al lado de un o una psico...Pero igual podemos denunciar. La decisión de vivir así ha sido suya...Permitame decirle. Si le gusta bailar, no lo hace porque allá vienen los carones, porque para rematar, su novia o novio no sabe bailar...pero si le sabe poner aquellas caras.¿Qué necesidad tiene usted de vivir asi?Bueno...Por amor, por amor bla bla bla...El amor solo debería hacernos libres, el amor solo debería hacernos felices, el amor debería hacernos sentir bien con nosotros mismos, nos debe dar autoestima. Tenemos acá dos situaciones distintas respecto al amor y la libertad. ¿Cómo se siente ahora?

Hemos por tanto tiempo culpado a otros por nuestros fracasos, cuando la entidad que controla nuestra voluntad no son los demas, !SOMOS-NOSOTROS-MISMOS!El hecho de culpar a otros por los tres aspectos que menciono arriba es hasta injusto...Ya esa persona si es controladorea, si es una cuaima, si es un patán tiene suficientes problemas como para que nosotros le estemos dando más poder y más problemas. En una relación de pareja..Noviazgo, Matrimonio, unión libre...Lo que y como sea, si uno no está felíz, esto no funciona. Las parejas son dos. Por eso me llama poderosamente la atención que se me acerquen personas quejandose de sus novios...Los vemos a veces amargados...Qué fastidioso es tener en un grupo una o un amig@ amargado por la "mala vida que le da su amad@". No seamos más parte de ese circulo vicioso. Si somo infelices en una relación de pareja gran parte de la culpa pudieramos tenerla nosotros mismos...Por nuestra incapacidad de, no solo poner, sino de respetar esos límites. Ah, la guinda. Dios libre que a veces por "buena gente" demos un consejo a un amig@ "en desgracia", vuelve con la novia o novio y venimos nosotros a quedar como los entrepitos, los solterones amargados (en caso de que los "consejeros" sean solteros), y luego allí los vemos más abrazados y melosos que el solo hecho de pasar frente a un diabético lo mandaría directo y sin escala a la unidad de diálisis de un hospital. Solo puedo recomendarles las siguientes estrategias (Y si fracasan no me llamen solterón amargado..Despues de todo ES USTED QUIEN DECIDE SOBRE SU VIDA, ¿NO ES ASÍ?)...Estas son solo sugerencias para hacer de su problema algo que pudiera solucionar usted mism@:


-Sea asertivo: hable, exprese si no le gusta que su novio o novia no baile. Sea asertivo y digale a su pareja que no le gusta cómo la trata cuando hace el amor. Hable y digale a su compañero que sus malas caras le hacen sentir mal. Expresele a su novio o novia si le molesta que delante de todos ventile su intimidad.


-No sea cómplice: Si establece límites, lo único que puede hacer es conservarlos. Velar por mantenerlos, no ser el primero o primera que los rompa, a menos que estemos hablando de una relación masoquista, eso queridos lectores es harina de otro costal.


-Valórese: Si usted se siente un trapo sucio, establezca los aspectos que han causado en usted esa situación. Preguntese: ¿He contribuido a que mi novio o novia me trate así? Lo más probable es que si, y no me refiero al hecho de que es usted quien lo o la hace enfadar y por ende recibe esos golpes. ESTO ES OTRO ASUNTO. Si a usted lo o la tratan como un perol, revise qué puede hacer para cambiar esa realidad. Seguro en usted hay mucho. Enseñe a los demás cómo quiere ser tratada o tratado.


Estas sugerencias no son la única vía para mejorar su relación, pero si pueden ayudar. Si considera que ninguna de esas cosa aplican a usted, o ya las ha aplicado sin frutos, amiga amigo...debemos hablar seriamente. Usted tiene el poder de su libertad..Los otros proponen, es usted quien dispone seguir de esa forma. Hay muchas otras cosas más de las que quisiera seguir hablandoles, pero mejor las dejo para otro artículo.


Me despido deseandoles exito, libertad y felicidad pero con ustedes mismos e invitandole a que abra la jaula, una jaula que quizá usted mism@ pule cada día que deja que otros pasen por encima de su voluntad....Si somos libres, si somos felices, entónces nos queremos a nosotros mismos!


¡Nos vidrios!


En una próxima oportunidad, "¿Vivir con o de los defectos?"


Linoel